Mis días en Saint Martin Parte I

Tal vez sean curiosos como yo y quieran saber todo de todos lados, tal vez justo estén planeando vacaciones... yo les cuento. Hay tanto por decir que voy a dividir la experiencia en dos partes.


Saint Martin es una isla pequeña, de 96 km2, que forma parte de las Antillas Menores. Está dividida en dos: una parte tiene gobierno francés y la otra, holandés. Por esta particularidad, la isla tiene una cultura de lo más variada. Se hablan 4 idiomas oficiales, pero pueden encontrar gente de todo el mundo convertida en local. El estilo es relajado e informal y no tiene esos centros administrativos que se ven en Bahamas o Cayman. Dejen su dinero en otras islas porque acá nos dedicamos a la playa nomás...

A ver, a ver... mi familiares y yo somos muy fanáticos de la playa. Nos gusta la vibra liviana y con poco preparativo de los lugares templados y también el descanso obligado que propone. A lo largo de los años hemos conocido muchas playas y nuestras prioridades han ido cambiando, por lo que nuestros destinos también. Los chicos tienen edades muy dispares y tratamos de satisfacer los gustos de todos.


Lo que se mantuvo constante en nuestra búsqueda fue la comodidad y la libertad, el sentirnos como en casa. Una cocina, aunque sea pequeña, un lavarropas, un poco de espacio por si no tenemos ganas de salir, son básicos para mí. La idea de la habitación con camas y nada más no me resulta muy atractiva... Algunas veces hemos conseguido en hoteles estas comodidades, hay habitaciones para familias que son como departamentos, pero la mayoría de las veces nos sentimos más a gusto alquilando una casa. Hay alojamientos de todos los precios, según el tamaño, la ubicación y otras características. Es importante empezar la búsqueda con tiempo para encontrar muchas opciones.


En nuestro caso, una vez que decidimos el destino, nos ponemos a hacer los deberes. Estudiamos todo lo que podemos sobre el lugar, las actividades que ofrece, los precios, cómo son los distintos barrios y la ubicación de las servicios que podríamos necesitar. Cuanto más lean sobre el lugar, más van a poder aprovechar. Y no les digo que tengan un itinerario inflexible con más horarios que el colegio, pero si una lista de cosas que cada uno quiere hacer en mente. Y si bien en los alojamientos y oficinas de turismo pueden encontrar información sobre lo que quieran, recuerden que estos lugares viven del turismo y les van a querer vender TODO. Por ejemplo, tomar una excursión turística a una isla cercana puede costar hasta cinco veces más que tomar el ferry como cualquier vecino.


Uno de los beneficios más importantes de quedarse en un lugar residencial es conocer a los vecinos y la vida local, ir al super a explorar los productos regionales y ver cómo consumen, y todas esas cosas. Claro, les tienen que gustar estas cosas. ¡A nosotros nos encantan! Vacacionando en casas normales hemos conocido gente de todo el mundo. Charlotte, una mujer de 90 años y con más vitalidad que muchos de 30, me enseñó la Torta de Ron Caribeña, un clásico ahora en casa. Rosalba, en Italia, me regaló la receta de Torta de uvas y pistachos de su familia. Rasa, una española que conocimos en Oahu, nos invitó a su casa en Playa del Carmen y allí nos encontramos un año después. Rasa me hizo probar tamarindo con Cande lista para sacar una foto cuando se me desfiguró la cara por la acidez. Tengo las fotos. Con cada uno compartimos historias y experiencias y ha sido muy enriquecedor.


En esta oportunidad, elegimos el destino porque es muy cómodo volar desde Argentina sin pasar por Estados Unidos. Desde Buenos Aires a Panamá son 7 horas y luego otras 2:30 a Sint Maarten (el aeropuerto está en el lado holandés y se escribe diferente). Eso no sólo abarata, sino que acorta e viaje. Saint Martin, además, es el distribuidor para muchas otras islas que no tienen un aeropuerto para aviones de tamaño decente (ya les voy a mostrar las avionetas en las que viajannnnn, OMZ). Desde el Princess Juliana Airport pueden ir a St. Barth, Anguilla, St. Kitts, St. John y otras. Todas esas islas ultra pequeñas son lugares que probablemente no visitarían como destino principal. Venir a esta isla es una oportunidad para visitar otras por un par de días.


¿Recomendaciones específicas para Saint Martin? La isla no tiene el glamour de otras vecinas, por lo que no empaquen el vestido de lentejuelas. Un par de shorts y unos trajes de baño son más que suficientes. Para las excursiones algún calzado cómodo y una mochila. Con un carry on les alcanza. Yo me traje el mate, mis libros en kindle y un sombrero enorme porque el sol es muy fuerte aún en invierno.


En el próximo post les voy a contar más sobre las actividades que se pueden hacer en la isla, dónde comer y otras yerbas. Así no los abrumo con palabras. ¿Tienen preguntas? Los leo.//


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