Mi experiencia con las ollas Royal Prestige

Me las han recomendado muchas de ustedes, las he visto en distintas cocinas, pero nunca me animé. En este post les cuento mi experiencia con una olla de prueba Royal Prestige.



Para darle marco a mi crítica voy a empezar por decir que soy cero consumista, que prefiero pocas cosas de buena calidad y que para mí el mejor instrumento es el que resuelve una necesidad de una familia específica. Tengo un juego de 3 ollas de acero y unas piezas de barro que adoro. Y si me ven a diario sabrán que la estrella de mi cocina es mi sartén de hierro.


¿Cómo me llega la olla Royal Prestige? Un amigo, deportista, vive solo y trabaja mucho, me la recomendó tanto que cuando se fue de vacaciones le dije que me la dejara para ver cómo me resultaba a mí. Sus argumentos eran que no usa ningún tipo de grasa ni sal para cocinar y que eso ahorraba muchas calorías y además evitaba el riesgo de consumir aceite quemado, que era muy rápida de limpiar, y mil cosas más. Ahora les cuento lo que yo hice.


Primero que nada, hay que decir que las ollas de Royal entran por los ojos, son muy hermosas. El acero es de tan buena calidad que tienen ese brillo constante y esa pulcritud que hace querer tenerlas sobre la hornalla todo el tiempo. El interior es de acero quirúrgico y se limpia con lana de acero con total tranquilidad y está como nueva después de cada uso. Esa belleza permanente es un plus, pero no era para mí lo más importante.


En segundo lugar, fui directo a chequear si realmente se podía cocinar sin materia grasa. Mmm..., dije. Calenté la olla tal cual me indicó mi amigo y con duda apoyé un filet de lenguado que tenía separado para mi almuerzo. Lo sequé con una servilleta como hubiera hecho para cocinarlo en mi sartén común y pum, lo apoyé. A los 3 minutos, lo di vuelta con una pinza de cocina con total facilidad, agregué unas verduras alrededor, y 5 minutos después estaba almorzando como una pro. 8 minutos de cocción en total, ¿Qué me cuentan?


Esto nos lleva a la función que para mí, para mi vida, para mis dificultades atencionales, es la más importante: la función "presión". No se puede decir que sea una olla de presión, pero la calidad de los materiales, el cierre de silicona y la válvula, la hacen casi casi una. La función presión reduce a la mitad o más el tiempo de cocción y el sabor final es notablemente más intenso, al igual que el color y el aroma. Mis pruebas fueron con remolachas (12 minutos para 4 remolachas medianas), papas (8 minutos par trozos grandes), lentejas (10 minutos), 1 calabaza completa al vapor (5 minutos) y caldo de verduras (10 minutos). Todo contado desde agua e ingrediente frío.


En cuanto a comidas, hice salsa, estofado de pollo, chop suey, crema pastelera, relleno de empanadas de carne, y en todo tengo que destacar el sabor. La no necesidad de incorporar agua hace que todo se cocine con su propio líquido y queda sustancialmente diferente a cualquier otra olla que yo tenga. Hay que aclarar que esta olla es muy peque para mi familia, pero 2 personas pueden comer muy bien.


Vamos a hablar de lo duro... el precio. Sin dudas está muy por encima de los precios de las ollas de acero tradicionales. Pero hay que decir que también lo están las prestaciones. Como cualquier utensilio, hay que preguntarse si es la olla adecuada para uno. ¿Para quiénes creo yo que es la olla ideal?


*Para quienes no saben mucho de cocina y quieren resolver su comida diaria muy rápido y con calidad.

*Para quienes disfrutan de cocinar y saben cocinar pero quieren acelerar los procesos, hacer mealprep, y jamás tener que llamar un delivery.

* Para quienes son respetuosos del ambiente y quieren ahorrar energía, agua y materiales.

*Para quienes necesitan ahorrar tiempo.

*Para quienes estén armando su cocina por primera vez y no quieran comprar mil ollas y cacharros.

*Para quienes sigan un plan bajo en grasas y libre de sodio.


Si respondieron sí a varias de estas preguntas, les recomiendo que pidan una demostración y las pruebes. Probablemente cambie su manera de relacionarse con la cocina y simplifique muchas de las recetas que ya manejan a la perfección.


¿Qué voy a hacer yo? Voy a finalmente comprar una de un tamaño más grande que me permita reemplazar al horno en verano, por el calor, y en invierno por apuro. Mi idea es poder hacer un estofado de esos que horneo, pero en menos tiempo, medio pollo con verduras sin calor, y hervir todas mis verduras duras sin olvidármelas. Vean en las historias con cuál me quedé.


Si tienen preguntas o quieren saber algo más de mi experiencia no duden en escribirme.





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