Cheesecake sin azúcar y sin tacc

Privarse no está en mi vocabulario. Elegir, sí.


Creo que la hemos hablado un montón... a mí entender la forma de tomar el poder de nuestras vidas es aprender a ver el poder transformador que hay en nuestras elecciones. Lo que nos sucede no es azaroso. Es el resultado de cada mínima acción, cada palabra, cada pensamiento, cada sueño que elegimos acariciar.


¿Cómo hago yo? Trato de estar muy atenta a lo que realmente creo que es mi sueño. Me enfoco en objetivos desafiantes, pero concretables, tampoco espero ser bailarina clásica, y los contrasto con cada decisión. Si mi objetivo es estar más saludable, más en forma o superar alguna dolencia, lo tengo en cuenta cada vez que elijo el menú del día, cuando hago las compras y cuando voy de visita a un lugar donde desconocen mi objetivo. Así, mis compras y mis comidas están alineadas con el objetivo final y cada día estoy un poco más cerca.


Yendo específicamente a nuestro tema, tengo una lista de recetas que tengo a mano para esos momentos donde es probable que descarrile. Este Cheese cake que les comparto es una de esas ideas fabulosas. Debo admitir que gran parte del secreto está en los frutos rojos, que vuelven irresistible hasta el más sencillo de los platos... pero bue, la cuestión es que este postre es lo más liviano y delicioso que pueden llevar a cualquier cena y quedar como absolutos pros.



De la receta



Yo usé bagazo para la base porque justo tenía y siempre es buena opción. Si no tienen a mano, harina de almendras está perfecta también.


Para completar la textura usé semita de maíz (harina paraguaya), ya saben que es una de mis favoritas. Si no la consiguen, pueden usar su harina sin tacc preferida, pero traten de que sea liviana y suave como la de quinoa, garbanzos o coco.


A pesar de ser la reina de la fiesta, puede haber alguien que no sea fan de los frutos rojos. En tal caso, una ganache de chocolate amargo, una compota de cítricos o un baño de almíbar de vino tinto quedan increíbles.


Cheesecake de frutos rojos sin tacc y sin azúcar

8 porciones


Base

1 taza de bagazo

2 yemas

1 cdta de stevia (u otro endulzante)

1/4 taza semita de maíz

1 cdta polvo de hornear


Relleno

500g ricota magra escurrida

2 claras

1 cdta de stevia

2 cdtas de extracto de vainilla

1 cdta cremor tártaro (opcional)


Cubierta

Ver receta aquí


1. Empiecen por la cubierta, así al momento de usarla ya está fría. Van a encontrar la receta en el link verde.

2. Para la base, mezclen con una cuchara todos los ingredientes hasta que se forme una masa firme. Estiren con palo del tamaño del molde desmontable que tengan. Yo usé uno de 26cm, pero entre 20 y 26 cm está perfecto. Les va a quedar más alta o más plana, pero todas están bien. Recorten la masa usando la base del molde como guía y apoyen la masa en en fondo. Reserven.

3. Para el relleno, mezclen la ricotta con el endulzante y la vainilla. Reserven.

4. Aparte batan a nieve las claras y agreguen, si tienen, una pizca de cremor tártaro. Esto va a ayudar a sostener mucho mejor las claras y hacer super aireado el relleno de ricota.

5. Integren con amor las claras a la ricota usando una espátula. Sin batir, sin remover demás, sólo hasta integrar.

6. Viertan el relleno sobre la masa y emparejen con cuidado. Debería ser una nuebe blanca y sedosa... oh my.

7. Precalienten el horno a 175° y coloquen la rejilla en el tercio inferior. Es decir, más cerca del piso del horno, no en el medio.

8. Lleven el cheesecake al horno y cocinen por unos 30 minutos. Van a ver que los bordes se despegan del molde y que se ponen dorados y bellos. Retiren y dejen templar.

9. Una vez templada, siempre fuera de la heladera, distribuyan la crema de frutos rojos por encima y ahora sí, refrigeren por unas dos horas antes de servir.


Lleven esta torta a recorrer las fiestas de amigos y familiares y no digan nada. Les prometo que nadie se va a quejar de la falta de grasa, azúcar o gluten.//

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